domingo, 14 de septiembre de 2014

Último cigarro

La chica dio el paso y se acercó ofreciéndole un cigarro, el cual él rechazó. Apoyó los brazos en el barrote del balcón, aspiró mirando las luces de los semáforos parpadeando a lo lejos y dijo desbordado por la melancolía y la  dulzura:

-Si algún día puedo comprarme un paraíso, les reservaré un sitio a los que estuvieron en las noches tristes.

-Entonces tampoco tendrás que reservar mucho sitio.-le dijo ella


-Ya, pero bueno no importa, si te digo la verdad, no sé qué haría en ese paraíso, aunque igualmente acabaría destrozándolo.-respondió él


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