domingo, 19 de octubre de 2014

Ahora le da por existir

Somos una generación experta en el arte de sufrir. La generación perdida empezó con Adán y Eva. Nosotros somos las consecuencias. La tristeza y la desolación encuentran cobijo en nosotros, tienen espacio de sobra en este gran vacío nuestro.  No dejaremos un bonito cadáver, dejaremos destrucción y ruina, nuestras cenizas en el cenicero y como cenicero usaremos el cráneo de los mayores profetas.  Vivir está de moda. Ya es hora de cambiar, ya es hora de variar. Los viejos siempre dijeron a los jóvenes que ellos fueron mejores, esa es su forma de reconocer el fracaso, señalándoselo a los que acaban de venir, a los que nunca lo pidieron, los que nunca dieron gracias a Dios por existir.  De todas formas, lo de dar las gracias está más que sobre valorado. Alguien se deja el pellejo por ti y tú le das las gracias. ¿No es una manera muy ruin de devolver un favor, con dos palabras de mierda? Somos el peor de los hijos para la mejor de las madres.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario