viernes, 12 de septiembre de 2014

El arte de tocar fondo: "Necesito un tiempo"

Los problemas venían siempre, pero también detrás de frases como ésta. No se fue a la mierda por esas frases, las razones para las caídas están detrás del telón. Nos gusta disfrazar las razones para sentirnos menos culpables. Quien dice “necesito un tiempo” porque directamente no se atreve a mandarte a la mierda, o el “no sabía qué decir”, cuando en realidad es “me importas una mierda”. Hay que aprender a descifrar el idioma del cinismo, un idioma que se habla más que ningún otro. El engaño es el significado oculto de las palabras que salen de las bocas de los seres humanos. Es más, si no fuese por los desengaños, ¿qué sería de los poetas? Como una vez dijo Elías: “La sospecha ´provoca más odio que la verdad.” Los poetas son criaturas que se lamentan de que tantos castillos en el aire les impide volar, volar lejos, camino hacia la muerte dejando tras de sí un camino cubierto por el polvo que éstos levantan.  Las cosas se joden porque ese es el ciclo, naces, das esperanzas a tus padres de que serás alguien a quien aplauden por la calle, creces,  a tus padres se les empiezan a ir las esperanzas, cumples unos cuantos más, y ya todo acaba, y así, y así … Pareciera que hemos nacido para sufrir, quién sabe, quién sabe el plan que ideó la macabra mente del Creador. Este Creador nos metió en su juego, haciéndonos creer que las coronas te elevan, cuando en realidad te encorvan.  Todo lo que sube está condenado a bajar, al igual que nada está curado hasta que deja de doler. Nos dio sueños, nos dio esperanza, y después nos dio todo lo que nos quitaba estos pocos dones. Preferiría a los dioses paganos, al menos eran más honestos en sus intenciones. Dios escribe su guión como nosotros las cartas a una amante. Solemos empezar a escribir y ni acordarnos del porqué de la carta, nos pasa porque no somos dueños de nada, hay un plan trazado, todo toma curso por sí mismo, se nos escapa de las manos, pero eso también estaba previsto. Quizá no. Es como quien escribe un libro, puede tener una idea de lo que escribirá, pero, a la hora de la verdad, el mismo libro toma su propia vida y hace que tú le obedezcas a él.  


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