jueves, 12 de marzo de 2015

¿Dónde está?

¿Contenía algo de real lo que acababa de escuchar? ¿Qué más da? Fuere lo que fuere, lo había comprendido, ya viniese de Elías o de algún espectro que se dedica a gastar bromas crueles. Sin duda que la broma tenía su seriedad, y esa seriedad le sacó una sonrisa. La seriedad es una venda contra la realidad que gusta de ser utilizada por los mediocres, pero aquello no rociaba esa seriedad áspera y asquerosa que suele desprender la gente, era una seriedad mortal, cercana a la muerte, una irónica seriedad.

-¿Dónde está Elías?-preguntó ella al recobrar por completo la conciencia.

-En todos lados, allá donde poses la mirada, allí estaré-respondió Sara desde el fondo de la habitación.


¿Escuchó bien? ¿Estará o estaré? ¿Qué dijo? Es como si esa chica fuese un puerta bidimensional que conecta el mundo de los condenados y el del otro borde del espacio y el tiempo.Destino final. Mundo, mundo, mundo, infausta palabra que tanto se repite. ¿De qué va a hablar el reo que quiere escapar, sino de las barras que le oprimen? 

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