viernes, 16 de noviembre de 2012
Viendo cómo está el mundo, es normal que todo el mundo se drogue. A fin de cuentas, ¿ hay algo que no sea una droga ? Cada cual busca un refugio a sus pesares, a sus demonios y a sus odios. No importa tanto que te destroces el cuerpo si antes estás destrozando tu alma. Dios nos odia a todos y es comprensible que nadie crea en él. No nos da razones para quererlo, sino para despreciarlo, porque eso es lo que Dios es, un despreciable hijo de... que no le importa el mundo que él mismo creó. Aquí nos puso a todos para que nos matáramos y torturásemos entre nosotros, mientras, él, ahí arriba o ahí abajo, continúa riéndose de las desgracias que nos impuso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario